Hace ya casi tres meses que empezó la experiencia Sarmiento 1@1. Sin entrar en tecnicismos, y descontando las obvias dificultades que un proyecto de estas características supone, podemos empezar a sacar algunas conclusiones interesantes.

Intentar cambiar la escuela secundaria es infinitamente mas complejo que querer inventar una nueva aula universitaria. Los factores son múltiples y todos sumamente complejos. Pero atendamos a los mas interesantes en el caso nuestro.

Nuestro proyecto es acotado. Por ahora no pretendemos cambiar la educación, sino tan solo explorar formas mucho mas integrales que las , para aprovechar la introducción masiva de laptops en la escuela.

Porque si nuestro proyecto tiene algo de afortunado es que esta ocurriendo en una de las pocas escuelas de la ciudad en la cual todos los alumnos, de segundo a quinto año tienen laptops, los de primero deberán esperar a que se consolide la matricula del año 2011 lo que ocurrirá en estos días. Y lo mismo ocurrirá con los que acaban de transferirse de otros colegios sin laptops al Sarmiento.

A grosso modo la principal enseñanza del proyecto hasta el dia de hoy es que dada la escuela que tenemos, con los docentes que ha incubado el sistema y con las inmensas trabas burocráticas que la institución le inflige a los nuevos formatos y a todo intento de aprender de forma distinta, la única estrategia posible en estas fases iniciales de invasión de las escuelas por parte de las maquinas, no es otra que el rediseño intensivo de los docentes.

Quizás ingenuamente al principio del proyecto imaginamos una versión excesivamente edupunk basada en el autoaprendizaje y un despegue casi absoluto del currículum. Sin embargo apenas iniciamos nuestro desembarco en la escuela descubrimos que debíamos seguir las sabias propuestas de Liddel Hart en cuanto a la aproximación indirecta.

Si queremos que los alumnos den un salto cualitativo en sus aprendizajes por ahora necesitamos de muchos docentes. Y si pretendemos que un eje central de la currícula tradicional llegue a los alumnos necesitamos anclarnos con bastante fuerza en los contenidos básicos que los equipos técnicos de los ministerios han determinado como default para la escuela.

Con estos preliminares parecería que estamos renunciando desde el inicio a nuestros ambiciosos planes de edupunkizar a la escuela. Y ello sin mencionar que debemos avanzar con una doble restricción temporal y espacial. Temporal porque no pudimos desembarazarnos aun de la caja horaria. A saber ese cepo que es la hora clase de 40 minutos y que obliga a que cuando uno le esta empezando a tomar el gusto a la actividad que se esta desarrollando en un área o materia, debe dejarla para engancharse en la hora siguiente con otro docente o tema.

Y espacial porque las aulas que tenemos difícilmente brinden la comodidad, el desplazamiento y la libertad que requieren estas experiencias de educando expandida. Sobretodo como esta sucediendo en nuestro caso con muchos mas chicos que los previstos originalmente, con dificultades de integración -hemos combinado a los de segundo y tercero y a los de cuarto y quinto-.

Eppur… Lo poco y visto hasta ahora sin embargo nos tiene asombrados, multiplica nuestras expectativas y nos brinda una cantidad de señales y de guiños acerca de resultados que estamos consiguiendo, de direcciones a las que debemos apuntar, de problemas que podríamos haber previsto, de modalidades de trabajo inéditas que prometen mucho, y de como asegurar la experiencia, potenciarla, y sobretodo consolidaría en dirección de estrategias y objetivos edupunk.

Como quedo ampliamente expuesto en la charla que dimos en el sexto encuentro de la Fundación Santillana en Mexico el otro sábado, el ADN de estas experiencias esta en el cambio de actitud, llegando a través de infinitos vericuetos a la actitud 2.0.

Que no es otra que los grandes teoricos de la educación desde Comenius a Montessori, desde Summerhill a Freinet, desde Piaget a Vygotzky, pero ahora de la mano de Michael Wesch y de Amy Burvall (la loca linda que hace los videos como French Revolution) estan llevando dia a dia al aula de la manos de estas tecnologías ubicuas e inmersivas)

Esta sobrevaloración del cambio de actitud por encima del cambio de aptitud es algo a lo que no podemos renunciar so pena de poner en peligro todo proyecto educativo disruptivo.

Dado que hasta ahora venimos insistiendo en el tema pero no hemos aclarado lo suficiente. En que consiste esta actitud 2.0 y como lograría, hagamos un paneo de problemas que supone un desembarco tal como está ocurriendo en el Colegio Sarmiento en términos de la ecología del aprendizaje, de la dinámica de la relación de Poder alumno/docente/institución, pero sobretodo de qué significa seguir enseñando y aprendiendo en los albores del cierre del Paréntesis de Gutenberg.

1. Ecología del aprendizaje

En los últimos 10 a 15 años hemos visto el cambio abismal mas grande jamás acaecido en la historia en términos de traspaso de una forma de generar información y conocimiento a otra, de descentralización de las fuentes de producción de datos, de desjerarquización de los formatos de saber instituidos, pero sobretodo asistimos una increíble circulación de información que escapa como la fuga radioactiva en Japón a todo control y normalización.

Si bien la encarnación ideal de esta ecologia es la Wikipedia, es hora de que empecemos a hablar de una “wikipedia form of knowledge”. Es decir de un sistema de producción de conocimiento al estilo de la Wikipedia pero no tanto en términos de ontologías regionales- mientras que la Wikipedia sería una ontología general- sino en términos de máquina de aprendizaje, como bien imaginaba Seymour Papert en el libro homónimo de mediados de los años 90 pero con un formato y un estilo radicalmente distintos.

Porque una cosa es llenarse la boca (cuando se llega a tremendo descubrimiento) de que enseñar es una cosa -y para eso son entrenados las dos o tres cientos de millones de docentes que hay en el mundo, y otra muy diferente es saber que aprender es algo muy diferente. Y que la causalidad entre una función y la otra está harto cuestionada al punto de somos muchos los que creemos que en vez de Institutos del Profesorado lo que necesitaríamos serian Academias de Aprendizaje.

Aquí se juntan una linea de razonamiento con la otra. Porque si tradicionalmente el profesor lo que hacia era enseñar conocimiento escaso, lo que tenemos hoy en día es conocimiento abundante. Y si lo que tradicionalmente el docente hacía era enseñar según técnicas de probada eficacia (o no tanto) buscando generar respuestas estandarizadas y automatizadas, lo que hoy vemos es una creciente resistencia por parte de los alumnos a dejarse inocular por el curriculum formal. Y cada vez mas evidente que los alumnos encuentran su bien cognitivo donde ellos lo buscan, y que rara vez dicho encuentro se produce en la clase.

Y si como estamos viendo estos día en el Colegio Sarmiento la computadora se está convirtiendo en una verdadero borrador de lo que Papert imaginaba casi 2 décadas atrás como máquina de aprendizaje, queda de sobra demostrado que no hay ninguna posibilidad de que este divorcio entre la dictadura de la enseñanza y la democracia del aprendizaje tenga alguna reconciliación posible.

Es decir a menos que revisemos de cabo a rabo la ecología del aprendizaje, inventariando dónde se aprende mejor, quién aprende mejor, cómo es posible que el docente tradicional adhiera a esta mutación, y finalmente hasta qué punto una inversión de métodos, pero sobretodo de actitud -yendo en dirección de lo que denominamos <strong>actitud 2</strong>- va a permitir por fin que los alumnos aprendan mejor y que los docentes sean una parte constitutiva de ese aprendizaje.

En la experiencia en curso en el Colegio Sarmiento esta transmutación se está viviendo en múltiples dimensiones, niveles y formatos. Primero contrariando visiones convencionales que suponen que un uso intensivo de la máquina va en detrimento del desarrollo de las competencias analógicas por excelencia como son la lecto-escritura y la numeración básica, lo que estamos viendo son modificaciones en todos los planos concurrentemente.

Desde alumnos que postean con una calidad en la escritura que se les desconocía. Desde docentes que microplanifican las clases con un detalle previamente inexistente. Desde ayudante de la UBA que se familiarizan con contenidos desconocidos y los asimilan con nuevas propuestas. Desde grupos de alumnos que tradicionalmente estaban enojados con la escuela y que encuentran en docentes harto comprometidos a aliados y sparrings altamente esperados.

Desde un cuestionamiento profundo del absurdo sistema de fragmentación de las materias hasta una primera aceptación de que aprender por proyectos es la única forma de salvar a la escuela secundaria de su obsolescencia y tedio. De que sin computadoras conectadas a Internet la escuela atrasa décadas y es imposible que atraiga la atención de los alumnos. Desde grupos muy grandes de chicos que encuentran en docentes dedicados y arriesgados a nuevos aliados para no perder la aventura del imaginación y el conocimiento que estos aprendizajes no convencionales suponen. Y asi muchas y muchas cosas mas. Que estamos relevando día a día, que materializaremos en próximos informes pero que sobretodo encarnarán en el actual proyecto piloto Mapeo de recorridos llevado adelante por un grupo de cerca de 40 adultos y 60 adolscentes decididos a mostrar que aquí si podemos.

Nuestros entornos de aprendizaje

Comunidad de docentes del Colegio Sarmiento 2011

Netvibe de 2do y 3ro

Netvibes de 4to y 5to

De docente/alumnos que orbitan alrededor de los contenidos a contenidos que orbitan alrededor de docente/alumnos

Hace unos meses me topé con un inesperado artículo. Se trataba de Is Mobile Affecting When We Read?, que traía muchas ideas y conceptos nuevos, pero la que mas me llamó la atención fue la reflejado en este gráfico

en donde los investigadores de una aplicación denominada <em>Read it Later</em> (una competidora flagrante de Instapaper uno de nuestros programas favoritos) revelaba que desde la existencia mas o menos masiva de iPads y iPhones, el público digital empezó a desplazar sus hábitos lectores. Y que en vez de hacerlo en tiempo real en la universidad, el trabajo o la casa, comenzó -smartphones mediante- a utilizarlos en los whitespaces (intervalos de desplazamiento).

Lo que era un boceto de una tendencia se confirmó brutalmente con la compra masiva de iPads que llegó a las 15 millones de unidades solo durante el año 2010. Porque como el gráfico revelaba, la audiencia empezó a guardar masivamente una cantidad notable de links y páginas postergándolas para una lectura intensiva entre 8 a 10 de la noche, con derrames de una hora para cada lado.

Si el dato no fuera ya lo suficientemente convincente podriamos revisar el jugoso gráfico que muestra la diferencia en el consumo de información entre quienes solo tienen computadoras y quienes complementan su consumo de información utilizando iPads.

Las mil y una debilidades de El Paradigma de Broadcast

Si el dato en su momento nos llamó la atención y dió mucho para comentar, visto en perspectiva preanunciaba una tendencia con fuerza que se acoplaría con sumo éxito a nuestro diagnóstico de la crisis de las profesiones P, en particular a nuestra diatriba constante en contra del paradigma de broadcast.

Esta nueva andanada contra el consumo de medios tradicionales (que va desde los libros a la publicidad, desde las curricula cerradas hasta las plataformas políticas inamovibles, desde las taxonomías temáticas a las enciclopedias en papel, desde la agenda setting de los periódicos a la agenda setting de los comités par a par de las publicaciones científicas), no proviene de grandes letanías religiosas ni ideológicas, sino de un nuevo tipo de programas: las Bookmarklet apps como Instapaper, Svpply, y Readability que están mostrando ya en esta etapa embrionaria, un mundo en donde el contenido no está encapsulado en los sitios webs (o portales, no importa si se trata de generalistas o de nicho) sino que <b>flota y orbita alrededor nuestro.

Esto que hoy es casi una novedad inadvertida, pero que estamos practicando cada noche cuando leemos en la iPad en la cama los contenidos almacenados en carpetas que vamos recogiendo durante el día, tiene profunda consecuencias en los modelos de reputación, distribución, y monetización, y -aquí estamos plenamente de acuerdo con Cameron Koczon- siempre para mejor.

Contenidos atrapados sin salida

La mayoría del contenido que hoy está on line está atrapado en sitios y aplicaciones. Porque el contenido esta así atornillado tenemos que hacer un tremendo esfuerzo de memorización para reencontrarlo, generalmente con pésimos resultados. Por eso bookmarkeamos websites, favorecemos tweets, y creamos listas en archivos de texto. Y aun asi siempre andamos a los tumbos y nuestra capacidad de recuperación de buenos encuentros con la informaión generalmente se frustra.

En esta ecología informacional (que remeda la del mundo analógico, al menos hasta fines del siglo XX) los sitios son el centro gravitatorio y nosotros los usuarios orbitamos a su alrededor, tratando de establecer contacto cada vez que que queremos interactuar con el contenido. Y aunque este esquema funcionó durante unos 15 años, el modelo está empezando a colapsar a partir de la proliferación de dispositivos orientados hacia el consumo de información como son las tabletas.

Las primeras reacciones de los sitios web fue atender a los “media queries” que reformatean automáticamente la información de acuerdo al dispositivo que la solicita, y el movimiento del diseño recÍproco, que opera de manera análoga. Y aunque la flexibilidad a este nivel macro es mas que bienvenida, la verdadera novedad se dará cuando podamos operar del mismo modo a nivel de los microcontenidos.

De hecho eso está ocurriendo incrementalmente con la aparición primero de los RSS que permitieron no tener que ir a los sitios para ver su actualización, pero mucho mas interesantemente aun fueron aplicaciones como <i>Instapaper</i> que están dando lugar al novedoso e inesperado fenómeno del desplazamiento del contenido.

Content shifting y Content liberation

La idea es transparente. Una vez que un usuario identifica la información en un contexto necesitamos una propuesta tecnológica para recuperarla en otro. Es lo que hace Instapaper que desplaza las páginas de html, que no llegamos a leer, sino apenas a sobrevolar, llevándolas a la iPad o al iPhone para una lectura mas detenida y reflexiva. Quienes así operamos a diario felizmente pasamos por alto que para que esta magia tenga lugar hubo previamente que liberar el contenido (identificarlo, desalojarlo de su fuente y vincularlo al usuario).

Para que haya liberación del contenido necesitamos destilar el contenido, convertirlo en materia prima flotante (trátese de un artículo, tweet, receta o página web completa -que es lo que yo atesoro casi con exclusividad por ahora), e ipso facto debemos asociarlo con la cuenta de un usuario o con una carpeta en el desktop para que resida alli indefinidamente. Lo interesante del procedimiento es que el contenido asi ” freezado ” es independiente de posibles cambios futuros (o eventuales desapariciones) en el sitio original. Se abre así la posibilidad a la construcción de colecciones ad libitum.

Content collections

Las colecciones de contenidos disociadas de la autoría original son un nuevo tipo de formato inexistente en el mundo analógico (aunque tienen un antecedente muy limitado en las fichas de lecturas que usamos profusamente aun hoy en la universidad), y que tanto protagonismo presencial han tenido en la era de los portales de Internet. Porque esas colecciones de contenidos, mediando aplicaciones a medida de los usuarios, permitirán que nuestros amigos y algunos expertos conocidos operen como curadores de formas mucho mas sutiles e interesante que los contenidos ordenados taxonomicamenteque tenemos hoy, siguiendo ontologías consolidadas Por ahora no existen tales aplicaciones pero pronto las veremos aparecer y abarcaron todos los tipos conocidos de segmentación de informaciòn y muchos nuevos por diseñar.

No tocaremos aquí dos temas cruciales ligados a esta curaduría cuales so quienes controlarán las colecciones y quiénes serán los verdaderos dueños de los contenidos, porque queda claro que hoy lo son los dueños de las aplicaciones (como es el caso de Instapaper), cuando en realidad querríamos y deberiamos serlo nosotros.

Lo que si queremos enfatizar es la presunción que manifestamos mas arriba. Estamos ante una auténtica revolución copernicana y hay que tomarse muy en serio este pasaje (congruente 100% con el cierre de El Paréntesis de Gutenberg) de un universo de consumidores que hoy giran alrededor de los objetos de conocimiento estáticos, para pasar a un universo de objetos girando alrededor de sujetos dinámicos

Esta pléyade de contenidos denominados orbitales por Koczon tiene la doble característica de ser liberados (como los celulares que corren sobre cualquier operador) y abiertos. No hay aplicaciones intermediarias (como Instapaper). Cuando una aplicación quiere brindarnos un servicio inteligente y llamativo le pedirá permiso a nuestras APIS no a las aplicaciones que hoy en día conrtolan a los contenidos “supuestamente” liberados. Así podrá ser compartida con infinidad de aplicaciones y flotar libremente entre numerosos contextos.

Del voto con dinero al voto con contenidos

Mientras que en los modelos tradicionales de negocios los consumidores votamos con nuestros dólares, ya que cada vez que nos gusta algo lo compramos, en el modelo orbital de contenidos los usuarios votaremos con nuestros contenidos. Si una aplicación ofrece algo interesante le cederemos nuestros contenidos y sino no. Como el contenido orbitará alrededor de los usuarios, serán ellos quienes determinen quien tendrá acceso a que. A diferencia de como sucede ahora cuando las aplicaciones nos piden nuestros passwords para acceder a los servicios, las APIS deberán pedirnos a nosotros si estamos dispuestos a ceder el contenido y a cambio de qué.

Otro tema pendiente a desarrollar es la atribución monetizada, es decir modos en que lo que algunos generadores de contenidos podrán ver retribuídos sus esfuerzos, por mas que sus propuestas se alejen progresivamente de los puntos de anclaje iniciales de publicación (que ahora quedan mayoritariamente del lado de las editoriales y de los propietarios de medios).

De lo que se trata pues es de un movimiento tripartito que busca remunerar a los creadores de contenidos, darle a los consumidores de contenidos un poder que no tienen hoy, y obligar a las aplicaciones web a innovar constantemente so pena de verse abandonados por los usuarios.

¿Qué tiene que ver todo esto con la educación?

Muchísimo. Porque supone abandonar la línea de trabajo de los repositorios (¿portales educativos?) como contenedores cerrados. Porque implica valorar cada vez mas lo que producen los docentes en servicio, por encima de los especialistas refugiados en torres o en laboratorio, y porque sobretodo implica que quien no esté alfabetizado digitalmente al punto de que no solo seleccione aplicaciones a voluntad, sino que las desestime y exija que se creen otras nuevas a favor del poder orbital, seguirá preso de formas asimétricas de generar conocimiento.

Que es lo mismo que decir que seguirá aprisionado por el Paradigma de Gutenberg que ignora las profundas transformaciones que la mutación conjunta de soportes, audiencias y contenidos supone para las aventuras del conocimiento y para los nuevos modos de aprendizaje.

Como estamos viviendo en tantos lugares y de las cuales las experiencia 1@1 Sarmiento y #mediosdelfuturo son dos de las mejores encarnaciones que por suerte nos toca protagonizar

Ahora solo nos falta una última parte dedicada al liderazgo abierto. Habrá que pensar un poco y testimoniar acorde.

Este articulo -asi como la parte anterior de esta serie- está largamente inspirado en Orbital Content de Cameron Koczon.

 

 

 

 

 

 

 

One Response to “100 días a todo vapor”

  1. [...] de acribillarlos con las novedades del Sarmiento en numerosa oportunidades (ver en especial 100 días a todo vapor; De las fantasías teóricas a la prácticas desentumecedoras; 10 puntos para reflexionar y [...]

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